Si bien puede considerarseme un individuo supersticioso, no lo soy del todo en cuestiones de comienzos-finales, desde esta perspectiva, varían en cuestión de rótulos; veo los inicios y los desenlaces como asuntos de fé, de fé en la conclusion, como esperanza de la renovación que deviene de un inicio, pero que desde la pragmática solo aluden a un unico y arbitrario punto, EL MISMO, la misma localización tempo-espacial, la misma consistencia. Desde quien ha vivido los inicios disfuminados y a los finales en puntos suspensivos, estos momentos en que solo cambia el sufijo numérico, en una primera mirada, no posee una carga simbólica. El cambio en sí mismo es independiente de eras geológicas, de cosa de lustros, décadas o milenios, una servidora opina que quien quiera darle un giro a la vision, debe girar , rotar, virar, o volcar por sí mismo..
En fin, independientemente de las cuestiones filosóficas, me tomé la libertad de introducir ello porque, a pesar de mis convicciones, la corriente colectiva nos mueve a como dé lugar, y quierase o no influye subliminalmente sobre las concepciones o las consideraciones que devienen en estos momentos. Afortunada o lamentablemente no puedo jactarme de haber elaborado una lista de objetivos cumplidos, asi como tampoco me doy de bruses en el suelo por no haber contado al menos un logro, un momento de dicha o al menos una moneda recogida en la calzada, y haciendo "ojos ciegos" (analogia de 'oidos sordos', muy mala por cierto) a la pobreza de mis metáforas, lo que subyace es que las superficialidades no se cuentan dentro del acto de mirar hacia la docena de treintenas que cubren el año.
Afortunada o desdichada, en estos momentos al ver atras solo veo quienes faltan, que falta, y si bien puede considerarse una postura pesimista, no me refiero a objetos por comprar, cuentas que pagar, pilares que construir, hombres que encantar, besos que entregar, palabras vacias que pronunciar, kilos que bajar, lugares que conocer, borracheras que contraer, ojalá asi lo fuera, al menos asi me evitaría el chubasco que se posa sobre mi mirada, que obstruye el rayo de sol escapando entre la neblina, que no permite contemplar la flor abriendose para darle un saludo al clima veraniego.
Es el punto en que los planos se entrecruzan, pasado y futuro se alinean y me recuerdan lo duro que fue el camino hasta acá, desde el pasado vuelve a mi mente aquella que nunca volverá y quien año a año me arranca más lágrimas, los errores cometidos e incluso los que no recuerdo haber ejecutado, las preguntas aun no contestadas, las lagunas en los cuentos; asimismo los sacrificios, la cantidad de basura que soportaron este par de hombros, los culpas injustificadas, las frustraciones ajenas, las indiferencias.
Y es alli donde el futuro interroga si realmente ha valido todo ese pasado el vivir este presente, quién me asegura que el porvenir sea la recompensa justa por haber atravesado ese pasado, si mi único merito no será acaso sobrevivir a la tormenta y lograr juntar algunos pedazos para continuar caminando, si realmente habrá quien por alguna fracción de segundo querrá ponerse en estos zapatos, ajados, descoloridos y deformados, caminar desde estos pies, soportando esta carga, parte de la cual ni siquiera es propia!
Por lo pronto, puedo afirmar que me hallo en el limbo entre pasado y futuro, día con día me enfrento al espejo con la compleja tarea de encontrarme en el reflejo, de definir ese reflejo, de apropiarme de él, le doy luto a aquello que he perdido, a lo que he renunciado, y lo que me fue arrebatado, asi como también a esa porcion que tanto amaba y fue asesinada (perdon no es olvido); no puedo garantizar lograr una comunion entre aquello que creo que soy y lo que efectivamente soy, pero puedo afirmar que lo intento, y que continuaré intentandolo, albergando la esperanza de que alguien se compadezca de mí en el trayecto, pero solo en el interior, es harto sabido que eventos de esa naturaleza no suelen ser vistos por estos parajes, hasta entonces vagaré entre nostalgia y deseo, con el anhelo de encontrarme..