martes, 3 de enero de 2017

Telón Rojo

Hoy entro a modo de ensayo, de prueba, no tengo un objeto especifico ni un fundamento, solo tal vez, dejar que las yemas se deslicen entre las teclas, casi como un acto psicoanalitico de asociacion libre, pero en escritos, mecanografiado.
Desde una perspectiva ajena, simplista, un poco tosca u obtusa podria afirmarse que me hallo envuelta en contextos que me otorgaran suficiente sustento para derramar prosa, que conformaria mi musa, que me empujaria de forma inexpugnable a las letras, desgranando mi sentir, mi dolor, mi asfixia a traves del alfabeto, a traves de la lengua, o las lenguas, un poco en castellano, another bit in english (juaz!) y heme aqui, si, sacando la cabeza entre las pausas, las comas, los puntos y las "ies", pero de una forma vacia, porque, si no habeis notado, en este recorrido no habeis obtenido ningun mensaje concreto, u oculto, solo me he puesto a sarandear de un lado al otro cual paisana revoleando la falda sin llegar a ningun sitio. Sera que el vacio al que me enfrento, a la llanura de implicancia, me llena de un anhelo de baile, de paseo, entre tecla y tecla, coquetear, jugar, eso es tal vez lo unico entrañable, la dulzura del vaivén.
Son estos los momentos en que quisiera estar bendita con el don de la ficcion, de cerrar los ojos y recibir un sinfin de imagenes, de personajes, historias fantasticas o tragicas que me quitaran el sueño y me llenaran el alma, pero como veis, solo soy un alma que siente, un cuerpo que duele, un andar sin rumbo, una imagen borrosa, un aroma volátil, Y es que no logro, no concibo, colocarme en esta postura sin sentir, sin sangrar, sin oler la podredumbre, pese a mis intentos, no puedo derramar belleza, poesia, sin estar implicada, y ello es quizas lo mas doloroso y hermoso de mis dias, porque sangrar nunca fue tan bello como cuando quedó grabado, sellado, inmortalizado, cuando pudo dejar de ser sentido para ser objeto, cuando dejo de ser opresion para ser impresion, cuando dejo de ser mio para ser suyo, tuyo, nuestro. Si, es muy egolatra de mi parte mirar atras y vanagloriarme de mi obra, y es tambien muy presuntuoso calificarlo de arte, porque qué podria yo saber de arte, si un Monet para mi no se aleja de una produccion de cualquier infante, pero bueno, son etiquetas que empleo para mis adentros, en mi psiquis, en mis recuerdos, es una forma de darme un mimo, y eso ya es mucho decir.
 Si, mimo, mimos, muchos, tal vez sean los culpables de ese cero que invade mi acontecer, es que tal vez la arena se agoto esperando que llegaran desde fuera, y decidi ser mas benevolente conmigo misma, y sin la trifulca interna no queda mucho que reprochar, porque en lo externo tampoco hay ninguna soga que me ate al dolor. O tal vez si, pero no al dolor psiquico, no al dolor interno, no al dolor de la especulacion, no al dolor imaginario, es el dolor real, un dolor que no me pertenece pero me incumbe, y su materialidad, su objetividad, no da lugar a especulacion. Lo concreto, lo gris, lo tangible, no da lugar a hipotesis, a deducciones, a conclusiones apresuradas sin fundamento, no hay nada mas que realidad, no hay verdades paralelas, solo una, y cuando todo se reduce a lo objetivo no queda mas que la accion, ya no quedan causas sino consecuencias.
Ese es mi testimonio, mi papiro, mi escenario, cuando no queda mas poesia me queda solo actuar.