sábado, 5 de noviembre de 2016

Renegade

Lo unico que quiero, que realmente anhelo, que pido con las manos alzadas y el espiritu cabizbajo, con los dedos de los pies enterrados, es un momento, un lugar, un espacio, en que no tenga que dar explicaciones, en que no reciba mensajes encriptados, donde no deba revisar ni reeditar ninguna de mis declaraciones, no podria creerse el gasto energético que requiere la pose, el lema, la plegaria, sostener el mandato, acatar la orden. Pero como los actos de fé solo conducen a callejones sin salida, no hay de otra, solo queda tomar los senderos inciertos, las fronteras borrosas.
Me aturdo, me atoro, me cierro a recibir nada nuevo, y es que todas las arterias se saturan, el aire se corta y solo queda un debil silbido, un quejido casi imperceptible que intenta ser indicio, ser un pedido de auxilio. Carezco de metáforas mejores, o más idoneas, la poesia me abandonó, porque es un hecho real, no hay nada que pueda dibujare o embellecerse en palabras, con imagenes dulces o dolor sintactico. No, es real.
Anterirormente crei que era un asunto que me beneficiaria, al fin, la fortuna me coloca frente al agujero, frente a la cicatriz, mover los dedos y hallar la herida,el vacio, es de alguna manera sanador, porque el sufrimientoe ncuentra un pivote, un punto de partida desde donde solo se puede apuntr a mejorar. Ymientras escribo esta paparruchada golpeo las teclas, y empiezo a bruxar, por lo irrisorio del absurdo, por la estupides, por la magitud execrable que me atrevo a volcar en este, en mi espacio, en el lugar donde me jacto de ser inmaculada, de ser artistica, de ser gozosa en el dolor, mentiras! Siento que los diques estan rebalsados, y me asfixio, y en algun lugar debo de encontrar una via de escape.. pero no, solo alcanzo paredes, muros, impedimentos, porque siempre hay algo mas importante, mas urgente, y mi estabilidad o mi sosiego se mueven otro casillero hacia atras, y otro mas, hasta que de repente, sin saber como, me encuetro en el punto de partida, en el fondo del pozo.. tierra!
La dificultad para respirar, la estrechez de las sienes, el temblor de las extremidades.. y el agujero, el aire que lo atraviesa, otra vez el vacio, el borde, el desgarro.. pero ya no es abstracto, ya no es temor, ya no es idiosincratico, ya no es romantico.. ES REAL, y no puedo hacer nada para remediarlo, ya no esta sobre mi, lo cual es aun mas penoso. Porque al menos si hubiese sido yo el agente de mi sufrimiento, si yo misma me boicoteara, me colocara en el risco, al menos sentiria un poco de dulzura por estar llevando las riendas, al menos, de mi desgracia, pero no, es ajena, y es esa exterioridad la que me resulta mas flageladora, porque no hice nada para lidiar con las consecuencias, con los reproches ni con las responsabilidades. Pero, no se elige, no? La familia no se elige..

domingo, 30 de octubre de 2016

In the way

El mundo real, el gris, el cemento, la visión sin color, volver a lo real, a lo tangible, es un camino que al menos no esperaba recorrer tan pronto. Me encuentro en un estado de estupor, perpleja, como si hubiese tomado una siesta, muy activa y colmada de intensidades, pero solo eso, puras imagenes mentales que no podia tocar, saborear, ni golpear.
Es como si me invadiera una suerte de amnesia, pero no podria ubicarla, no podria definirla como anter o retrograda, porque creo que ni yo sé con exactitud qué es lo que olvidé, que es lo que escapo al registros, a mis huellas mnemicas, qué había en ese agujero que hoy contemplo por delante, o por detras? Ese es el punto..
Una cosa similar a la despersonalización, no quisiera ser tan tajante, pero no encuentro expresión más acertiva que refleje, o al menos se aproxime a esa sensación. La falta de implicación, pero sin un temple frío, pero tampoco un ardor insoportable, sino de una tibieza, de una tesitura alarmante tal vez una vez que se hacen cotidianas las emociones desreguladas. 
A pesar de esa temperatura moderada, o neutra, puedo no obstante afirmar que he bosquejado mi firma en varios finales, bueno, tal vez no tantos, al menos dos. Asuntos finitos, consabidos desde sus inicios, pero una siempre se queda con ese amargor en la boca alentado por el sentimiento de premura, el sabor de la frustración. Igualmente, atendiendo al panorama habitual, atendiendo al contexto post apocalíptico, al racionamiento intelectual al que me veo sometida, podria decirse que me quejo de lleno, por boca de ganso, porque nada podra jamas saber tan amargo, tan ácido y tan corrosivo como la caida al inframundo de la que fui presa. 
Si miro atras ante ese panorama se me hace delirante encontrarme asi, poseida por esta tibieza, atreviendome a sonreir, como si en brevedad de cronos se escondieran eones, vidas sustitutas, universos paralelos.   
Y en esta línea temporal, donde pisé todas las minas, donde recibi todas las balas, donde tropecé con todas las piedras, resurgí, a pesar de mi propia falta de fé. Y a partir de esos dolores puedo soltar falsas ilusiones, y no lloro por la no correspondencia, y no me quiebro por un contratiempo, porque vi la oscuridad a los ojos y aun asi no me rendi ante ella, y si bien no es ningun merito elegir la resurrección, si lo es seguir caminando. 

martes, 18 de octubre de 2016

Ascediendo

Y vuelvo, una y otra vez, antes o después, temprano o tarde, a la letras, a las palabras, al lenguaje, porque me tranquiliza, me alivia, aproximar tan solo una parte de todo ese fulgor que me invade, me llena, me quema, que arde y duele, pero que endulza mis sentidos y redefine mi existir. Es que no soy nada sin la lengua, sin los puntos, las comas, los conectores y la prosa. No puedo evitarlo, y al mismo tiempo, mientras vuelo en éxtasis, me castigo, porque no quisiera estar de nuevo frente a los signos, o al menos no por los motivos que me mueve a regresar.
Peco muchas veces, o prácticamente todo el tiempo, de posicionarme o al menos aspirar a posicionarme en un sitio inmaculado, tomar como propia la misericordia la piedad, que toco con la yema de los dedos y se escurre como arena, como agua, como el aire que solo se siente cuando te da una bofetada. La cuestión, el agravante, es ese maldito, bendito, inagotable anhelo de bondad, de nobleza, que me arrastra a ahogarme en bilis, a encorsetar mis imperfecciones, para que? Para poder colocar una categoría, un adjetivo calificativo, una taxonomía que a nadie le importa demasiado, si así fuera no podría estar aquí, frente al monitor, con los ojos cansados y la cabeza viajando de este a oeste. Lo aterrador, lo desgarrador es que eso que me propongo, es tan utópico como religioso, justamente, porque es intangible, inverificable, y por ello también me sorprende la necedad con que logré colocármelo como meta posible, ya no como idea, sino como real.
La vanidad se ha erigido un festín, un banquete admirable, dado que.. claro, creían que era por beneficencia? Por puro altruismo o un acto filántropo? Ah, pues, error, error, y error! Nada por estos sitios se altera sin un previo calculo de daños, daños ego-centrados, efecto rebote, boomerang, karmatico, o el nombre que su idiosincrasia quiera dotarle. Es así amigos, nada es azaroso, todo es un producto, en ultima instancia, de la patológica forma en que me aferro a mi narcisismo. A cómo veo los hilos que sostienen las estructuras y como automáticamente me anudo a todos ellos, porque quiero involucrarme, quiero ser parte de y el centro de, el punto nodal por el que atraviesan los conflictos, los amores, las mentiras, las indiscreciones, pero solo para observar, para sentir la adrenalina, y ponerme de pie frente al abismo, frente a la oscuridad, mirar a la muerte a los ojos y desearle buena vida, darle un tecito y mandarla a dormir, para poder vanagloriarme de haber dicho que no. EPIFANÍA!
Bien, cuando se ha estado tanto tiempo en el barro, cuando se embadurnaron los mas grandes excrementos entre las sienes y se ha lamido la daga que previamente atravesó tu garganta, ya no queda mas que intentar, cuando sea desde lo ideal, retomar la pose del invencible, del incorruptible, del inquebrantable. Y es así como incansablemente me empeño en demostrar que puedo estar atravesada por la espada mas ancha, que puedo desangrar, observar como mis extensiones que gangrenan, y aun así mantener la frente en alto. Porque aunque la carne pida, los instintos ardan y los miembros tiemblen, ya no quiero ser animal, pero tampoco quiero ser humano. Quiero ser IDEAL.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Animal

Abro los ojos, esta oscuro aún, o tal vez peor, irrumpe el alba, que deja entrever ciertos rayos de luz tenues anunciando un nuevo ciclo, un nuevo comienzo, un nuevo día. Otro dia donde me dedicaré a evadir, a esquivar, o a rellenar superficialmente los vacíos que con el tiempo se acentuaron, las grietas, los huecos constitucionales que ya me habia habituado a observar pero que no lograba sobrellevar.. bueno, todavia no lo hago.
Me resulta llamativo como de repente todo se esfuma, como el tiempo, la juventud, los sueños, todo se escapa de las manos, entre los dedos, como granos de arena, como la viscosidad del agua, alejandonos de lo onirico, de lo lírico, de la poesia y el mito, devolviendonos como con una cachetada a lo grotesco, a los vicios, a la vulgaridad y el color grisaceo característico de lo terrenal, de lo concreto. Y peor aún resulta lo dificil que es reasumir, reubicar, reposicionarse ante la nulidad de la fantasía, ante la resignacion o ante lo básico de la existencia cuando solo se busca no caer, no perecer, no retornar.
Aun asi, no puedo decir que no me entretengo, le busco alguna vuelta, intento sacar alguna ventaja de la circunstancia. Se vuelven cotidianas las lecturas, los números, las medidas. Cuantas horas de ayuno, cuantos retorcijones, cuantos sonidos en el estómago, cuántos mareos. cuántas bocanadas de tabaco, cuantas exhalaciones, cuantos vasos de cerveza, cuantos tragos de fernet, cuantas manos soltadas, cuantos llamados ignorados.. y asi es el frenesí en que me inserto para distraer, para olvidar, para no recordar que lo concreto siempre es simple, siempre es uno y las segundas o terceras miradas solo responden a ilusiones.
Puede decirse que volvi a enfermar, que es absurdo no reconocer que el apetito forzado, que los imagos vulnerados y desfigurados conforman sintomas, que estoy eligiendo un camino peligroso, que estoy emprendiendo una travesía a la nada, a lo inanimado, pero tal vez cueste entender que siempre estuve allí. Toda este movimiento no es mas que un retorno a los primeros deseos, a lo infantil, a aquello que siempre me vi obligada a abandonar por cobardía o por el qué dirán.. de quien? De nadie, porque nunca me caractericé por encajar en los canones de lo deseable, y en el camino a la luz, a la perfeccion, no iba a ser detentada como una hereje, como una viciosa, como una anomal, solo se notaran las secuelas que me acercaran a lo aceptable.
No obstante, me siento un poco decepcionada, porque nunca hubiese imaginado que la bestia despertaria por algo tan nimio como la ausencia de alguien que me ha causado tanto dolor, nadie diria jamas que el sufrimiento se despierta cuando hay bienestar, pero quizas nadie lo espera porque nunca vivieron en estas paredes, atrapados en este corpóreo con esta mente, que no puede estar sin dolor. Mi naturaleza, mi poesia, mi sueño, mi mantra es el dolor, y aunque sangro gozo, me remojo las barbas en la crapulencia de mis instintos. Porque si la realidad es cuadrada, es grosera, es gris y desalmada, lo unico que guarda mayores recuerdos, lo unico que es duradero por siempre, la unica fuente inagotable de poesía es el dolor.

martes, 23 de agosto de 2016

Rising

Es la primera vez desde el acontecimiento, desde el suceso, desde el punto final en que solo me resta reir, reir de nada y de todo a la vez, como acto terapéutico, como momento de inscripción, no lo develo pero tampoco me interesa hacerlo, solo quisiera que este momento de contento no se viera extinto por ninguna contraindicación.
Te veo y río, te sueño y río, te llamo inconscientemente y río, te recuerdo y río, todo lo que esta instrínsecamente asociado a tu persona me hace reir, pero no en un tinte burlón o bufarreta, sino desde una autentica gracia, un genuino éxtasis, no porque ya esté finiquitado, sino porque bueno o malo, sucedió, como si me sintiera orgullosa de haber transitado esos lares a pesar de que me vea impedida de repetirlo. Es una gracia sana, sin segundas ni malas intenciones, donde todo suma al anecdotario, dejando huellas, mas o menos dolorosas, pero conformando vestigios que no aspiro a restaurar.
Y puede resultar insignificante o extremadamente detallista una apreciación de esta clase, o una comunicación o elaboración innecesaria el volcarlo en palabras, pero es mi modo de, asimismo, dejar otra huella, otro rastro de que no hay dolor, no hay pesar, no hay sangrado mas allá de la nula expresión, de la carencia de explicaciones. Tal vez me falta aprender que no todo es sensible a la expresión, no tiene causación, o incluso que ciertas ocasiones no hace diferencia saber o no saber, solo nos queda amoldarnos a los hechos y sacarle el mejor rédito para no caer, para no hundirse, para no sumirse en las angustias y las tormentosas pesadillas.
Ese es el camino que decidí, o el que recorro por inercia, donde, no niego, elevé una señal, pero sin ánimos de recibir respuestas ni propuestas, porque si hubo al menos una, la única cosa que puede decirse que si debo recordar, es que siempre quise, inútilmente, reflejarme en un espejo vacío.

martes, 16 de agosto de 2016

Sin remitente

No quiero, me resisto, lucho contra mis impulso pagano de expresarlo todo indiscriminadamente, pero dentro mio siento fuego, siento el ardor de lo que no pronuncio, de lo que no vuelco en palabras, siempre lo supimos, soy una persona que no experimento jamas eso de quedarse sin palabras, sin nada que decir. Siempre encontre un artificio para volcarlo todo, a modo de mecanismo que provocara la llegada a un destinatario, a un remito, a alguien a quien se anoticiara de todo lo que brota, atora, corroe y erosiona mi pequeña persona. Pero, aún, no puede decirse que haya logrado mi cometido.
Hoy, al menos, me encuentro frente a estas marcas para dedicarte algo, especialmente, aunque tengo muy claro que de seguro no te importe, por qué habria de importar ahora cuando ya no queda nada? Pero, culpable soy, no hubo momento en estos años en que no quisiera dejar una huella, no de certeza, sino al menos de interrogante, que abriera las puertas para un cambio de sentido, un cambio de rumbo, para no estar hablandole a la pared, para hallar comprensión por fuera de las fronteras de mi humanidad, y más allá de los fallidos intentos, qué puedo decir? Soy una optimista sin remedio cuando se trata de creer en los demás, eso también lo sabes, y esa también fue la razón por la que perseveré a tu lado.
Una parte de mi se arrepentirá mañana, no querre volver a recorrer estos párrafos invadida por la ignominia, por la humillación, de dedicarle otro poco más de tiempo, de palabras, a quien nunca supo atender a mis llamados, a mis pedidos, ni siquiera corresponder a mi respeto. Pero de no hacerlo, en caso de quedarme sumida en las tiniebras, en caso de ahogar estos gritos, me sentiría peor, porque el horror me asecharía entre los sueños, en la melodías de las canciones, en la fisionomía de otros hombres, en el escozor del invierno, en la humedad de la lluvia, en las letras que componen tu nombre. Temo a la falta de ligue, temo al recuerdo flotante, a la angustia no descargada, porque ello nunca descansará hasta hacerme sangrar, y realmente quisiera que, doloroso o no, este proceso termine cuanto antes, porque a pesar de todo algo noble hubo, lo hubo?
Me he figurado cientos de veces fantasmas, mitos, relatos que te rodeaban, que envolvian parte de lo que incluso yo misma querría ser colocado en un cuerpo ajeno, externo, pero que me pertenecía, o al menos eso yo creí. Creí en mucho, creí en una deidad que solo yo veía, que solo a mi se me presentara, que solo a mi concedía y complacía en sus más vanos deseos, en sus aberrantes instintos, y a cada momento de satisfacción le seguía el dolor, un dolor dulce, y el temor a perderlo todo, el temor a verme despojada de tan inmensa dulzura. Me invadía la gula, aglutinaba todo lo que me ofrecías, por miserable que fuera, porque lo queria todo, todo dentro de mi, queria que fueras una parte mia y no soltarte, y saborearte sin tapujos, sin impedimentos, sin barreras ni reglamentos, y esa gula execrable me llevó a la descomposición.
Toda esa maravilla que compraba, que devoraba, que no queria ceder, comenzo a pudrirse dentro mio, comenzó a invadirme el cuerpo, la mente, el alma. No conseguía dormir sin despertar por horribles pesadillas, no lograba pasar las horas sin convulsionar en temblores, sin desbordar en llanto, sin fantasear con el coma. Y ahi estabas vos, ofreciéndome más, o en realidad no era más, cada vez menos, pero con ello me bastaba, saborear un poco era suficiente para mantenerme cerca tuyo, siendo mi amo, mi señor, y para que no necesitara más que un poco para volverme animal, nula, para no pensar, para retrasar un poco más el sufrimiento, para tapar con arcilla los agujeros.
Pero no es novedad, es aburrido a veces tener tanto poder, y asi fue como terminé desechada. No te lo reprocho, sorprendentemente no te lo reprocho, porque a pesar de mis ansias por tenerte conmigo, otra parte de mi deseaba que te fueras, que me dejaras, que dejara de serte útil, porque ante esta gula no tenia dominio de mi y no podría alejarme por mi cuenta teniendo la minima posibilidad de seguir saboreandote.
Por eso te escribo, para decirte que no te lo reprocho. Pongo en esto todo mi sentir, que ahora es de liberación, de desintoxicación. No sé si te lo agradezco, creo que no me atrevo a tanto, pero si decir que no hay rencor. Aunque nunca lo veas, aunque nunca lo leas, aunque nunca vuelva a importarte, solo quería decir que ya está.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Done

Las letras brotan, palabras, frases, y no encuentro la forma de configurarlas, como si hubiese perdido el sentido de la coherencia, como si miles de voces resonaran pero no hubiera un mensaje claro. Así me hallo hace semanas, intentando hallar un canal de emergencia, una vía alternativa de desagote, temiendo el desborde. Siento un impulso irrefrenable de volcar todo este sentir tumultuoso, tormentoso, pero asimismo no encuentro las expresiones acertadas, solo una opresión, una sensación de desconcierto frente a lo insignificable, insimbolizable, ni siquiera sé si esas expresiones existen, justamente, había palabras para ello, solo que ya no me pertenecen, ya no las poseo. Si, ya está.
Siento que las incógnitas se me hacen cada vez mas cotidianas, incluso en los dispositivos de los que me surtí para evitar esos puntos ciegos, y todo por esa aspiración ridícula por cumplir con mi "deseo". Incontables ocasiones he oído, leído, recordado la frase 'cuidado con lo que deseas', y en ese sentido se ha erigido mi temor a desear, porque el deseo solo tiene una meta, no brinda un medio, no brinda un causa, solo un fin. Y después? Qué hay después de la satisfacción? Qué sucede cuando ya no hay vacíos? Cuando no hay grietas, cuando no hay erosiones, cuando no hay imperfecciones, cuando no hay demanda, qué hay ahí donde antes solo se encontraba una falta? Una llanura, un terreno liso listo para la siembra, pero si ese algo no llega? Si, ya está.
Y es que más allá del cumplimiento, queda el vacío, pero no un vacío explícito, sino un vacío de orientación. A muchos les resultara poco influyente, pero quien se arma de expresiones para simbolizar la vida, nos llena de agujeros de sentidos, dejando solo ese dolor, el dolor de la falta de entidad. Porque nadie te enseña a pensar más allá de la revolución, del derrocamiento, de la libertad, una vez que lo ansiado deja de ser una meta pasa a ser normalidad.. y realmente quería esta normalidad? Si, ya está.
No encuentro la prosa, no encuentro la metáfora ni la poética, porque sencillamente me he quedado muda entre un cúmulo de gritos, me quedé ciega a plena luz, inmóvil corriendo por sobrevivir.  Es como si todo lo que fuera mio se hubiera esfumado, escapado, volado por los poros de un modo gradual y silencioso para que no me percatase hasta este momento, en que hago agua por todos lados. Sé que en algún sitio se esconden mis proezas, mi perspicacia, mi retorica, pero es un precio muy caro el que se paga por rendirle honor al ego, tal vez no valga revolver en la inmundicia porque si yo me anulo, si me fragmento, qué me queda? Dónde quedo? Si, ya está.
Por momentos quisiera rendirme ante mis impulsos animales, esquizoides, escindirme de la mente, de los pensamientos humanos, y flotar en una nube de sinsentido donde nada me toque, nada me altere, y convertirme en la pesadilla de los cuerdos, de los civilizados, y rendirme ante la nada que encarna animalía. Y es que parte del dolor deviene de lo significado, no de lo concreto, y si carezco de sentido no me duelen los otros, no me duelen ustedes, no me duelen sus destratos y sus desconsideraciones, no me duelen las carencias de respeto, no me duelen sus promesas, sus halagos ni sus falacias. Mucho tiempo dejé de lado a mi vasallo y me esforcé para volverme eso que siempre supe no iba a alcanzar, incluso en este espacio que es puramente mío, el de las letras, que ahora siento tan ajenas, y que por momentos me avergüenza contemplar, porque me desconozco incluso en las palabras que emito. Si, ya está.
Debería contentarme con el hecho de que algún arcangel, alguna entidad incorpórea dió cabida a mis plegarias, a mis ceremoniales, a mi clemencia de piedad, pero ni ello ni yo pensamos en el después. "Y después? Qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado" reza el tango, pero el tango solo debe preocuparse por el compás del bandoneon. Si, ya está.
Tal vez no sea precisamente útil este desarrollo de mis dudas, porque no se trata más que pura especulación. Lo importante, lo concreto, lo vívido, palpable y maleable es un solo hecho: Si, ya está.

domingo, 20 de marzo de 2016

Cut down

Fueron numerosas las ocasiones en que me encontrado frente a la encrespada mar de las palabras, intentando unir frases vagas, tejiendo hilos conductores que le brinden coherencia al torbellino atolondrado de ideas y sentimientos, de sentidos encontrados y contradicciones, pero no fue sino hasta hoy en que tomo una larga inspiracion y me arrojo al abismo de las letras. Y siento como mis palpitaciones suben y la sangre corre con violencia atorandome las venas, pero ese fulgor, esta adrenalina es el corte que drena mi pesar, es el dique de mi dolor.
Porque a pesar de que el sedimento de mis angustias ya no sea tan profundo, y de que el dolor no me impida respirar, aun son muchas las heridas abiertas, e inexplicablemente o por motivos vanos las lagrimas continuan brotando y las ideas finiquitorias continuan resplandeciendo, en lugares mas remotos, pero sin desaparecer. Por momentos, tomo un metro imaginario, y trazo delicadamente fronteras, discriminando y separando los terrenos propios de los ajenos, aquello que no estoy dispuesta a contaminar, los pocos bienes que aùn pudiera llamar mios, pero con una astucia de ilusionista como un ventarròn se van moviendo màs hacia adentro, coartandome, arrinconandome, relegandome a un rincon pequeño donde no existe un atras ni un delante, solo abajo, solo el suelo donde descansan exhaustos este par de pies. Y es en ese instante donde un grito se ahoga en la gargamta, los labios resecan y aumenta la fiebre, los hombros pesan y la postura sede clamando por descanso, ya no es posible continuar de pie con una carga semejante. 
Hasta este dia he abierto y abrazado mucho de aquello que creia ajeno, con culpa y congoja, al borde de la insania reconoci que poseo mucho de eso que me duele de los otros, y fue tal vez una acciòn que me reprocharè por el resto de mis dìas. Mirarse al espejo y no reconocer aquello que idealmente creia ver, si apostara en mi favor perderia, porque algo de esa peste germino en mi organismo, y me sumo en la conformidad, en la costumbre, en la comodidad de no buscar lo extraordinario y quedarme con lo bueno, en reducir mis expectativas y creer que lo mejor es lo poco. 
Quizas algunos se pregunten de donde viene ello, si no presente, a què obedece, y no es una pregunta novedosa, una servidora la ha formulado de infinitos modos, pero es que asimismo la he respondido con el doble de conjeturas, y nunca he llegado a una proposicion que encierre todos los enigmas de este inerrogante. El prolema quizas sea que, despues de, al menos, un par de lustros, ya se le resta importancia al por què de las cuestiones, a o b no cuentan mientras c o d cuenten como soluciòn.