martes, 1 de agosto de 2017

Barbitúrico

Sumergida, cubierta por una suerte de manto, de textura porosa que permite a mis mejillas sentir el roce, las caricias de la brisa, entumecer en frío, tajear la dermis. No acciono, el polo motor abandonó mis extremidades, o yo abandone la motricidad? Lo concreto es que no estaría tampoco buscando una respuesta, ya que ni siquiera me formulo las preguntas.
Redondeo los hombros, observo con asombro la danza de mis manos, los círculos y espirales que dibujo con las muñecas mientras la cabeza gira 180º a la izquierda, 180º a la derecha. Me "abofeteo" con las puntas del pelo mientras sonrió, y giro en mi propio eje, como si quisiera erosionar el piso con los pies, como queriendo dejar la trama de círculos, de idas y vueltas, de regresos y agotamiento, de fatiga y sufrimiento, hasta que me sangren los talones, hasta borrar cualquier vestigio de los caminos, de las piedras, de la tierra, de las lianas que me sostenían, que no me dejaban avanzar. Y aunque parezca sufrir, sonrió, y aunque parezca sonreír, sufro. Me desenredo, me arrastro, me voy, camino, troto, corro, hacia la desorientación, hacia lo desconocido, lo inexplorado. Pese a mis intentos, las palabras me resultan insuficientes, el espiral es impredecible, y mientras avanzo de alguna forma vuelvo una y otra vez, y los recuerdos, y las palabras, los colores se ven tan vivos, como si el azufre me quemara la nariz. Al menos en esta oportunidad esos perceptos no sirven para anclarme, aumentan mi impulso, refuerzan la huida.
El inconveniente o contradicción que representa mi narración es que todo ello sucede sin que los músculos se contraigan, sin que el pulso aumente, sin que el sueño se altere, sin temblores ni gritos ahogados. Invadida me encuentro por un letargo atípico, por una tibieza que hasta podría alarmar o al menos resultar extraña. No es cotidiana ni mucho menos anhelada, mas allá de las proyecciones utópicas, realmente hay quien disfrute del devenir por fuera de la vorágine de la hipersensación? Retórica.
Duermo sin soñar, no hay nada por delante que remita a fantasías, estoy enferma de realidad, de causa-consecuencia, acción-reacción, binario en blanco y negro. Prosigo por biología, o malicia, tal vez sea que estoy elucubrando excusas para romper algunos postulados, para ir más allá de mis propios órdenes, para darme cristiana sepultura y retornar desde la pura animalía..