Las paredes parecen acercarse entre ellas, el aire no corre, las vias respiratorias se cierran, y comienzo a arrastrarme hacia cualquier via de ventilación, no lo soporto, la quietud me exaspera, necesito SALIR.
Es el sentir similar al que experimentara meses atras cuando segui el impulso, el primer sacudon que me ordenaba irme, mandar todo a los mil diablos y concentrarme en no perecer. solo que el de ahora, si bien es el mismo movimiento tiene otro sentido, otro significado. Es el movimiento que anuncia un nuevo despertar, un nuevo ser, el resurgimiento, un renacer. Y es que la ansiedad que me aqueja y que me brota en lagrimas incontenibles es el del reencuentro con un nombre, con un cuerpo, con una unidad, volver a ser, VOLVER A VIVIR.
Quizas sea un poco obvio o un poco detallista y excedidamente exagerado, quizas sea un pasaje cotidiano y hasta superfluo para muchos, pero quien ha visto de cerca a la muerta, a la inexistencia, a la misma nulidad del ser puede entender el por qué de esta reaccion, Solo quien se ha visto roto en pedazos sabe cuanto cuesta cohesionarse, y levantarse, y volver a latir, a andar buscando un rumbo, un motivo, una meta que le dé sentido al porvenir.
Con este calor que recórreme las venas aseguro que el pasado no es motivo de rencor, ni de odios, ni de hostilidad, pero asi tampoco es de añoranza, ni de deseos de retorno, ni de segundas ni terceras ni infinitos reintentos, no. Ya lo entendi, a pesar del dolor, lo que no fue cuando solo hay sueños, colores y mariposas, no lo será tampoco en lo real, en el gris concreto. Fueron bellos muchos momentos, sin duda, pero todo forma parte del aprendizaje, aunque a veces quisiera dejar de aprender..