Hoy miro hacia atras, una vez entre tantas otras, y siento la lejania del calendario aun latente dentro de mi. Para dar cuenta de su omnipresencia solo bastan pequeños estímulos, y es volver en el tiempo, es observar desde fuera y aun asi dejarlo todo como está, ya no hay fuerzas para modificar, y aunque lo lograra, de qué serviría? Cual Cassandra de Troya, condenada a la insania y la demencia, al descrédito, porque nada mejor para la crisis que la desmentida, y los lentes oscuros que impidan el mirar más allá de la edonia.
Azar o causalidad, ya no es importante determinar el motor, el fin justifica los medios en algunas ocasiones, veo la oscuridad como si ya no me encubiera, como si no me acogiera en su seno y abrigara con su manto mis percepciones, aspiraciones, vicios, y hasta sueños, porque no hay posibilidad de novedad fuera de la posibilidad de catástrofe, no para mi, al orden lo precede el caos.
Será que ya puedo soltar esas cadenas? Habre de encontrar las llaves de los candados que me amarran al plomo? En ocasiones me siento tan agena, tan por fuera del dolor, del desasosiego, de la inquietud, la ansiedad, la inanición, y es que parte de mi quiere genuinamente dar por desterrada la bruma, retormar a la calma y descanso.. retomar?
Ese es el punto focal, no puede retornarse a donde nunca se llegó, mis dias no han conocido la quietud, ni en los bailes oníricos se ha gozado de tranquilidad, porque lo tranquilo se torna tedioso, llano. La monotonía se torna sinónimo de carente de emoción, porque como bien lo ha esquematizado la ciencia, las emociones negativas son múltiples, en mayor número que las positivas, y aún asi conforman el aparato esencial para sobrevivir, para respirar, para erguirse y continuar caminando, trastabillando, pero de pie.
Apuesto a sentir, con mi ser y con mi alma, y creo que más alla de ello aún, pero no puedo apartar de mi las ideas de la turbulencia retornarte, la calma solo logra encender las alarmas, acaso no fuera ésta la llanura, sino el ojo del huracán, el preludio del estallido. Mayor aun la congoja al calcular los aciertos, siempre han sido mayores que los errores, y mi piel se eriza, y mis ojlos se nublan, mis quijada tiembla y entre los labios un grito se ahoga y muere porque no debe decirse en voz alta, no debe alcanzar el aire, si escapa se materializa y amen del juego esquizoide que me planteo en momentos de ocio, ningun deseo ha sido jamás mayor al de lograr ser una entre el monton de gentes que no preocupan, que no planean, que no mapean a quienes los rodean, quienes no arriesgan y predicen, oh quien sea el ente que me mire! Dame libertad! No pedi ser esto, no pedi esta mirada, no pedi este sentir, no pedi este saber, afortunada y feliz de ser gris, de ser obtusa, pero libre de preludios, de angustias y de pesares que aun no han llegado! Porque eso duele más, ver algo que esta en camino, y que flagele menos padecer que preveer..
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