miércoles, 23 de febrero de 2022

Choque

 Hoy desperte con una congoja extraña, me faltaba el aire, y si, puede ser el asma, pero no se limita solo a eso. Hay algo más, algo que insiste, que se sustancia, que irrumpe, y quiebra, y me deja atónita, impotente, catatónica. Y tal es la impronta que no creo que obedezca al miedo tanto como lo hace al deseo. Creo que deseo que me rompa, que interrumpa, deseo importarle tan poco como para importarle un dia más, un minuto más, un cumpleaños más...

Y suena hipócrita de mi parte, pero más hipócrita es negarlo, es fingir que no lo sueño, que no lo recuerdo, que no pienso en el cuando tengo el aliento de otro en la nuca diciendo mi nombre. Mentiría si dijera que la otra boca no se parecia a la suya, que el otro sudor se parecía al suyo, que por momentos casi lo llamo por su nombre y que tuve la suerte de pensarlo lo suficiente como para caer en la realidad: era otro cuerpo, otro aliento, otro perfume. Y un poco me asustó que se le pareciera tanto, porque tal vez no habia tal similitud, me asustó la idea de ser yo quien pone su esencia en otro cascarón, me asustó ser yo quien lo llama, lo busca, al punto de crearlo en cada nuevo encuentro, en cada nueva mirada, en cada palabra que dirijo hacia afuera. 

Creí que iba a estar derramando un par de lágrimas hacia esta línea, pero no, estoica sigo, dejando brotar ese remolino que me toma los pulmones y me ahoga, porque aunque todo esto es testimonial, es dual, es ambiguo, es vacilante, porque me invade, pero no lo quiero. Ya no lo quiero. No quiero seguir esperando lo peor, no quiero seguir encontrándolo en los sueños, no quiero seguir sintiéndolo en la otra punta de la cama, no quiero buscarlo en las salas de cine, ni en las calles del centro. Nada me haria mas feliz y miserable que saber que también le duelo, que aunque lo niegue se acuerda de mi cumpleaños, de que por unos días tenemos la misma edad, porque nacimos en la misma temporada solar, porque nos sabemos los dialogos de los simpson, porque juntos cantamos los temas de led zeppelin, porque no es posible que hayan sido en vano tantos años, y tanta sangre. Y yo sabia que no habia futuro, que no habia proyecto, porque mirabamos en direcciones opuestas, pero me conformaba con el presente, me conformada con triturar cada gramo de mi carne en la cama, en el sillon, en la cocina o en el auto, muriendo cada vez, porque dolía pensar que cada vez era la última vez, era otro tramo en la despedida.