Se me presenta esta idea de que tal vez no estoy dimensionando los acontecimientos. Me encuentro de a ratos escuchando música que nunca me atrajo antes, pero me relaja, me aloja, y me deja descansar, me deja ir mas allá del perpetuo dolor para abrazar un poco mas la realidad. Lo Real no, eso es insimbolizable, inacabado, inorgánico, intangible. Y sabes qué? Ya no me interpela. Esta allá, lejos, mas allá del muro del lenguaje, y, a diferencia de otros momentos, no quiero picar ese muro, no quiero derrumbar la pared. Habrá siempre sitios oscuros, mas oscuros aún que aquellos que habito. Nunca voy a conocer las respuestas, nunca voy a alcanzar el ciento por ciento de nada, porque no existe un todo, solo hay nada, hay incongruencias, caos y desorden.
Paz mental. Creo que nunca la había experimentado. Hasta este momento solo creí que gozaban de la paz quienes no eran conscientes del alrededor, quienes ermitaños y ensimismados, encerrados en las paredes de su mismidad, se plantaban con ojos vacíos ante el paisaje desolador que es la vida cotidiana. Porque miseria hay en todos lados, porque dolor hay en todos los cuerpos, porque adversidad hay en todas las realidades. Porque es parte de la humanidad, estar dotado de miseria, de sangre y dolor, y por eso es tan dulce la voracidad, el salvajismo, porque por un rato olvidamos los mandatos que nos hacen miserables, que nos llenan de putrefacción, para librarnos hacia lo real, hacia el impulso, hacia lo animal.
Paz mental. Para mi sorpresa no es necesario ser animal, entregado al impulso, o vegetal, destinado a echar raíz y la inmovilidad. Al menos para mi, todo se "redujo", por así decir, porque llevo mucho tiempo y moneda de diván, a dar cuenta de mi impotencia. Visibilizar ese hiato, ese punto de pausa, mirar la punta del abismo sin necesidad de caer. Esta es mi frontera, este es mi limite, y por qué tengo que atravesarlo? Por qué tengo que quedarme? Que me ata a este falsario? Cuando los lazos no son obligatorios, cuando todo se trata de elección, por qué dejo de elegir? Por que me someto, si nadie me amedrenta ni amenaza? Vestigios animales mal desplazados.
Paz mental. Poco a poco fui corriéndome, dejando de ser el blanco al que yo misma apuntaba, dejando de poner la cabeza en la guillotina. Sorprendentemente la intelectualización ésta vez no fue flagelante, ahora si es una herramienta que juega para "el bien", para mi propio bien. Sin lastimar, sin ocultar, cada vez mas clara, menos venenosa, mas coloquial. Al piso, a tierra, a la realidad. Sin ínfulas de superioridad pero tampoco en sumisión. Y si sigo escribiendo es porque, lo sé, está ese irrepresentable dentro mio, y quiere salir, y pide salir. Con energía animal tomo la herramienta social, la palabra, y creando mierda, tal vez, pero no es dolor, no es sangre, no es putrefacción, es humanidad.