domingo, 30 de octubre de 2016

In the way

El mundo real, el gris, el cemento, la visión sin color, volver a lo real, a lo tangible, es un camino que al menos no esperaba recorrer tan pronto. Me encuentro en un estado de estupor, perpleja, como si hubiese tomado una siesta, muy activa y colmada de intensidades, pero solo eso, puras imagenes mentales que no podia tocar, saborear, ni golpear.
Es como si me invadiera una suerte de amnesia, pero no podria ubicarla, no podria definirla como anter o retrograda, porque creo que ni yo sé con exactitud qué es lo que olvidé, que es lo que escapo al registros, a mis huellas mnemicas, qué había en ese agujero que hoy contemplo por delante, o por detras? Ese es el punto..
Una cosa similar a la despersonalización, no quisiera ser tan tajante, pero no encuentro expresión más acertiva que refleje, o al menos se aproxime a esa sensación. La falta de implicación, pero sin un temple frío, pero tampoco un ardor insoportable, sino de una tibieza, de una tesitura alarmante tal vez una vez que se hacen cotidianas las emociones desreguladas. 
A pesar de esa temperatura moderada, o neutra, puedo no obstante afirmar que he bosquejado mi firma en varios finales, bueno, tal vez no tantos, al menos dos. Asuntos finitos, consabidos desde sus inicios, pero una siempre se queda con ese amargor en la boca alentado por el sentimiento de premura, el sabor de la frustración. Igualmente, atendiendo al panorama habitual, atendiendo al contexto post apocalíptico, al racionamiento intelectual al que me veo sometida, podria decirse que me quejo de lleno, por boca de ganso, porque nada podra jamas saber tan amargo, tan ácido y tan corrosivo como la caida al inframundo de la que fui presa. 
Si miro atras ante ese panorama se me hace delirante encontrarme asi, poseida por esta tibieza, atreviendome a sonreir, como si en brevedad de cronos se escondieran eones, vidas sustitutas, universos paralelos.   
Y en esta línea temporal, donde pisé todas las minas, donde recibi todas las balas, donde tropecé con todas las piedras, resurgí, a pesar de mi propia falta de fé. Y a partir de esos dolores puedo soltar falsas ilusiones, y no lloro por la no correspondencia, y no me quiebro por un contratiempo, porque vi la oscuridad a los ojos y aun asi no me rendi ante ella, y si bien no es ningun merito elegir la resurrección, si lo es seguir caminando. 

martes, 18 de octubre de 2016

Ascediendo

Y vuelvo, una y otra vez, antes o después, temprano o tarde, a la letras, a las palabras, al lenguaje, porque me tranquiliza, me alivia, aproximar tan solo una parte de todo ese fulgor que me invade, me llena, me quema, que arde y duele, pero que endulza mis sentidos y redefine mi existir. Es que no soy nada sin la lengua, sin los puntos, las comas, los conectores y la prosa. No puedo evitarlo, y al mismo tiempo, mientras vuelo en éxtasis, me castigo, porque no quisiera estar de nuevo frente a los signos, o al menos no por los motivos que me mueve a regresar.
Peco muchas veces, o prácticamente todo el tiempo, de posicionarme o al menos aspirar a posicionarme en un sitio inmaculado, tomar como propia la misericordia la piedad, que toco con la yema de los dedos y se escurre como arena, como agua, como el aire que solo se siente cuando te da una bofetada. La cuestión, el agravante, es ese maldito, bendito, inagotable anhelo de bondad, de nobleza, que me arrastra a ahogarme en bilis, a encorsetar mis imperfecciones, para que? Para poder colocar una categoría, un adjetivo calificativo, una taxonomía que a nadie le importa demasiado, si así fuera no podría estar aquí, frente al monitor, con los ojos cansados y la cabeza viajando de este a oeste. Lo aterrador, lo desgarrador es que eso que me propongo, es tan utópico como religioso, justamente, porque es intangible, inverificable, y por ello también me sorprende la necedad con que logré colocármelo como meta posible, ya no como idea, sino como real.
La vanidad se ha erigido un festín, un banquete admirable, dado que.. claro, creían que era por beneficencia? Por puro altruismo o un acto filántropo? Ah, pues, error, error, y error! Nada por estos sitios se altera sin un previo calculo de daños, daños ego-centrados, efecto rebote, boomerang, karmatico, o el nombre que su idiosincrasia quiera dotarle. Es así amigos, nada es azaroso, todo es un producto, en ultima instancia, de la patológica forma en que me aferro a mi narcisismo. A cómo veo los hilos que sostienen las estructuras y como automáticamente me anudo a todos ellos, porque quiero involucrarme, quiero ser parte de y el centro de, el punto nodal por el que atraviesan los conflictos, los amores, las mentiras, las indiscreciones, pero solo para observar, para sentir la adrenalina, y ponerme de pie frente al abismo, frente a la oscuridad, mirar a la muerte a los ojos y desearle buena vida, darle un tecito y mandarla a dormir, para poder vanagloriarme de haber dicho que no. EPIFANÍA!
Bien, cuando se ha estado tanto tiempo en el barro, cuando se embadurnaron los mas grandes excrementos entre las sienes y se ha lamido la daga que previamente atravesó tu garganta, ya no queda mas que intentar, cuando sea desde lo ideal, retomar la pose del invencible, del incorruptible, del inquebrantable. Y es así como incansablemente me empeño en demostrar que puedo estar atravesada por la espada mas ancha, que puedo desangrar, observar como mis extensiones que gangrenan, y aun así mantener la frente en alto. Porque aunque la carne pida, los instintos ardan y los miembros tiemblen, ya no quiero ser animal, pero tampoco quiero ser humano. Quiero ser IDEAL.