Es como si me invadiera una suerte de amnesia, pero no podria ubicarla, no podria definirla como anter o retrograda, porque creo que ni yo sé con exactitud qué es lo que olvidé, que es lo que escapo al registros, a mis huellas mnemicas, qué había en ese agujero que hoy contemplo por delante, o por detras? Ese es el punto..
Una cosa similar a la despersonalización, no quisiera ser tan tajante, pero no encuentro expresión más acertiva que refleje, o al menos se aproxime a esa sensación. La falta de implicación, pero sin un temple frío, pero tampoco un ardor insoportable, sino de una tibieza, de una tesitura alarmante tal vez una vez que se hacen cotidianas las emociones desreguladas.
A pesar de esa temperatura moderada, o neutra, puedo no obstante afirmar que he bosquejado mi firma en varios finales, bueno, tal vez no tantos, al menos dos. Asuntos finitos, consabidos desde sus inicios, pero una siempre se queda con ese amargor en la boca alentado por el sentimiento de premura, el sabor de la frustración. Igualmente, atendiendo al panorama habitual, atendiendo al contexto post apocalíptico, al racionamiento intelectual al que me veo sometida, podria decirse que me quejo de lleno, por boca de ganso, porque nada podra jamas saber tan amargo, tan ácido y tan corrosivo como la caida al inframundo de la que fui presa.
Si miro atras ante ese panorama se me hace delirante encontrarme asi, poseida por esta tibieza, atreviendome a sonreir, como si en brevedad de cronos se escondieran eones, vidas sustitutas, universos paralelos.
Y en esta línea temporal, donde pisé todas las minas, donde recibi todas las balas, donde tropecé con todas las piedras, resurgí, a pesar de mi propia falta de fé. Y a partir de esos dolores puedo soltar falsas ilusiones, y no lloro por la no correspondencia, y no me quiebro por un contratiempo, porque vi la oscuridad a los ojos y aun asi no me rendi ante ella, y si bien no es ningun merito elegir la resurrección, si lo es seguir caminando.