martes, 18 de octubre de 2016

Ascediendo

Y vuelvo, una y otra vez, antes o después, temprano o tarde, a la letras, a las palabras, al lenguaje, porque me tranquiliza, me alivia, aproximar tan solo una parte de todo ese fulgor que me invade, me llena, me quema, que arde y duele, pero que endulza mis sentidos y redefine mi existir. Es que no soy nada sin la lengua, sin los puntos, las comas, los conectores y la prosa. No puedo evitarlo, y al mismo tiempo, mientras vuelo en éxtasis, me castigo, porque no quisiera estar de nuevo frente a los signos, o al menos no por los motivos que me mueve a regresar.
Peco muchas veces, o prácticamente todo el tiempo, de posicionarme o al menos aspirar a posicionarme en un sitio inmaculado, tomar como propia la misericordia la piedad, que toco con la yema de los dedos y se escurre como arena, como agua, como el aire que solo se siente cuando te da una bofetada. La cuestión, el agravante, es ese maldito, bendito, inagotable anhelo de bondad, de nobleza, que me arrastra a ahogarme en bilis, a encorsetar mis imperfecciones, para que? Para poder colocar una categoría, un adjetivo calificativo, una taxonomía que a nadie le importa demasiado, si así fuera no podría estar aquí, frente al monitor, con los ojos cansados y la cabeza viajando de este a oeste. Lo aterrador, lo desgarrador es que eso que me propongo, es tan utópico como religioso, justamente, porque es intangible, inverificable, y por ello también me sorprende la necedad con que logré colocármelo como meta posible, ya no como idea, sino como real.
La vanidad se ha erigido un festín, un banquete admirable, dado que.. claro, creían que era por beneficencia? Por puro altruismo o un acto filántropo? Ah, pues, error, error, y error! Nada por estos sitios se altera sin un previo calculo de daños, daños ego-centrados, efecto rebote, boomerang, karmatico, o el nombre que su idiosincrasia quiera dotarle. Es así amigos, nada es azaroso, todo es un producto, en ultima instancia, de la patológica forma en que me aferro a mi narcisismo. A cómo veo los hilos que sostienen las estructuras y como automáticamente me anudo a todos ellos, porque quiero involucrarme, quiero ser parte de y el centro de, el punto nodal por el que atraviesan los conflictos, los amores, las mentiras, las indiscreciones, pero solo para observar, para sentir la adrenalina, y ponerme de pie frente al abismo, frente a la oscuridad, mirar a la muerte a los ojos y desearle buena vida, darle un tecito y mandarla a dormir, para poder vanagloriarme de haber dicho que no. EPIFANÍA!
Bien, cuando se ha estado tanto tiempo en el barro, cuando se embadurnaron los mas grandes excrementos entre las sienes y se ha lamido la daga que previamente atravesó tu garganta, ya no queda mas que intentar, cuando sea desde lo ideal, retomar la pose del invencible, del incorruptible, del inquebrantable. Y es así como incansablemente me empeño en demostrar que puedo estar atravesada por la espada mas ancha, que puedo desangrar, observar como mis extensiones que gangrenan, y aun así mantener la frente en alto. Porque aunque la carne pida, los instintos ardan y los miembros tiemblen, ya no quiero ser animal, pero tampoco quiero ser humano. Quiero ser IDEAL.

No hay comentarios:

Publicar un comentario