Es la primera vez desde el acontecimiento, desde el suceso, desde el punto final en que solo me resta reir, reir de nada y de todo a la vez, como acto terapéutico, como momento de inscripción, no lo develo pero tampoco me interesa hacerlo, solo quisiera que este momento de contento no se viera extinto por ninguna contraindicación.
Te veo y río, te sueño y río, te llamo inconscientemente y río, te recuerdo y río, todo lo que esta instrínsecamente asociado a tu persona me hace reir, pero no en un tinte burlón o bufarreta, sino desde una autentica gracia, un genuino éxtasis, no porque ya esté finiquitado, sino porque bueno o malo, sucedió, como si me sintiera orgullosa de haber transitado esos lares a pesar de que me vea impedida de repetirlo. Es una gracia sana, sin segundas ni malas intenciones, donde todo suma al anecdotario, dejando huellas, mas o menos dolorosas, pero conformando vestigios que no aspiro a restaurar.
Y puede resultar insignificante o extremadamente detallista una apreciación de esta clase, o una comunicación o elaboración innecesaria el volcarlo en palabras, pero es mi modo de, asimismo, dejar otra huella, otro rastro de que no hay dolor, no hay pesar, no hay sangrado mas allá de la nula expresión, de la carencia de explicaciones. Tal vez me falta aprender que no todo es sensible a la expresión, no tiene causación, o incluso que ciertas ocasiones no hace diferencia saber o no saber, solo nos queda amoldarnos a los hechos y sacarle el mejor rédito para no caer, para no hundirse, para no sumirse en las angustias y las tormentosas pesadillas.
Ese es el camino que decidí, o el que recorro por inercia, donde, no niego, elevé una señal, pero sin ánimos de recibir respuestas ni propuestas, porque si hubo al menos una, la única cosa que puede decirse que si debo recordar, es que siempre quise, inútilmente, reflejarme en un espejo vacío.
"Detrás de este triste espectáculo de palabras tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." - Julio Cortázar
martes, 23 de agosto de 2016
martes, 16 de agosto de 2016
Sin remitente
No quiero, me resisto, lucho contra mis impulso pagano de expresarlo todo indiscriminadamente, pero dentro mio siento fuego, siento el ardor de lo que no pronuncio, de lo que no vuelco en palabras, siempre lo supimos, soy una persona que no experimento jamas eso de quedarse sin palabras, sin nada que decir. Siempre encontre un artificio para volcarlo todo, a modo de mecanismo que provocara la llegada a un destinatario, a un remito, a alguien a quien se anoticiara de todo lo que brota, atora, corroe y erosiona mi pequeña persona. Pero, aún, no puede decirse que haya logrado mi cometido.
Hoy, al menos, me encuentro frente a estas marcas para dedicarte algo, especialmente, aunque tengo muy claro que de seguro no te importe, por qué habria de importar ahora cuando ya no queda nada? Pero, culpable soy, no hubo momento en estos años en que no quisiera dejar una huella, no de certeza, sino al menos de interrogante, que abriera las puertas para un cambio de sentido, un cambio de rumbo, para no estar hablandole a la pared, para hallar comprensión por fuera de las fronteras de mi humanidad, y más allá de los fallidos intentos, qué puedo decir? Soy una optimista sin remedio cuando se trata de creer en los demás, eso también lo sabes, y esa también fue la razón por la que perseveré a tu lado.
Una parte de mi se arrepentirá mañana, no querre volver a recorrer estos párrafos invadida por la ignominia, por la humillación, de dedicarle otro poco más de tiempo, de palabras, a quien nunca supo atender a mis llamados, a mis pedidos, ni siquiera corresponder a mi respeto. Pero de no hacerlo, en caso de quedarme sumida en las tiniebras, en caso de ahogar estos gritos, me sentiría peor, porque el horror me asecharía entre los sueños, en la melodías de las canciones, en la fisionomía de otros hombres, en el escozor del invierno, en la humedad de la lluvia, en las letras que componen tu nombre. Temo a la falta de ligue, temo al recuerdo flotante, a la angustia no descargada, porque ello nunca descansará hasta hacerme sangrar, y realmente quisiera que, doloroso o no, este proceso termine cuanto antes, porque a pesar de todo algo noble hubo, lo hubo?
Me he figurado cientos de veces fantasmas, mitos, relatos que te rodeaban, que envolvian parte de lo que incluso yo misma querría ser colocado en un cuerpo ajeno, externo, pero que me pertenecía, o al menos eso yo creí. Creí en mucho, creí en una deidad que solo yo veía, que solo a mi se me presentara, que solo a mi concedía y complacía en sus más vanos deseos, en sus aberrantes instintos, y a cada momento de satisfacción le seguía el dolor, un dolor dulce, y el temor a perderlo todo, el temor a verme despojada de tan inmensa dulzura. Me invadía la gula, aglutinaba todo lo que me ofrecías, por miserable que fuera, porque lo queria todo, todo dentro de mi, queria que fueras una parte mia y no soltarte, y saborearte sin tapujos, sin impedimentos, sin barreras ni reglamentos, y esa gula execrable me llevó a la descomposición.
Toda esa maravilla que compraba, que devoraba, que no queria ceder, comenzo a pudrirse dentro mio, comenzó a invadirme el cuerpo, la mente, el alma. No conseguía dormir sin despertar por horribles pesadillas, no lograba pasar las horas sin convulsionar en temblores, sin desbordar en llanto, sin fantasear con el coma. Y ahi estabas vos, ofreciéndome más, o en realidad no era más, cada vez menos, pero con ello me bastaba, saborear un poco era suficiente para mantenerme cerca tuyo, siendo mi amo, mi señor, y para que no necesitara más que un poco para volverme animal, nula, para no pensar, para retrasar un poco más el sufrimiento, para tapar con arcilla los agujeros.
Pero no es novedad, es aburrido a veces tener tanto poder, y asi fue como terminé desechada. No te lo reprocho, sorprendentemente no te lo reprocho, porque a pesar de mis ansias por tenerte conmigo, otra parte de mi deseaba que te fueras, que me dejaras, que dejara de serte útil, porque ante esta gula no tenia dominio de mi y no podría alejarme por mi cuenta teniendo la minima posibilidad de seguir saboreandote.
Por eso te escribo, para decirte que no te lo reprocho. Pongo en esto todo mi sentir, que ahora es de liberación, de desintoxicación. No sé si te lo agradezco, creo que no me atrevo a tanto, pero si decir que no hay rencor. Aunque nunca lo veas, aunque nunca lo leas, aunque nunca vuelva a importarte, solo quería decir que ya está.
Hoy, al menos, me encuentro frente a estas marcas para dedicarte algo, especialmente, aunque tengo muy claro que de seguro no te importe, por qué habria de importar ahora cuando ya no queda nada? Pero, culpable soy, no hubo momento en estos años en que no quisiera dejar una huella, no de certeza, sino al menos de interrogante, que abriera las puertas para un cambio de sentido, un cambio de rumbo, para no estar hablandole a la pared, para hallar comprensión por fuera de las fronteras de mi humanidad, y más allá de los fallidos intentos, qué puedo decir? Soy una optimista sin remedio cuando se trata de creer en los demás, eso también lo sabes, y esa también fue la razón por la que perseveré a tu lado.
Una parte de mi se arrepentirá mañana, no querre volver a recorrer estos párrafos invadida por la ignominia, por la humillación, de dedicarle otro poco más de tiempo, de palabras, a quien nunca supo atender a mis llamados, a mis pedidos, ni siquiera corresponder a mi respeto. Pero de no hacerlo, en caso de quedarme sumida en las tiniebras, en caso de ahogar estos gritos, me sentiría peor, porque el horror me asecharía entre los sueños, en la melodías de las canciones, en la fisionomía de otros hombres, en el escozor del invierno, en la humedad de la lluvia, en las letras que componen tu nombre. Temo a la falta de ligue, temo al recuerdo flotante, a la angustia no descargada, porque ello nunca descansará hasta hacerme sangrar, y realmente quisiera que, doloroso o no, este proceso termine cuanto antes, porque a pesar de todo algo noble hubo, lo hubo?
Me he figurado cientos de veces fantasmas, mitos, relatos que te rodeaban, que envolvian parte de lo que incluso yo misma querría ser colocado en un cuerpo ajeno, externo, pero que me pertenecía, o al menos eso yo creí. Creí en mucho, creí en una deidad que solo yo veía, que solo a mi se me presentara, que solo a mi concedía y complacía en sus más vanos deseos, en sus aberrantes instintos, y a cada momento de satisfacción le seguía el dolor, un dolor dulce, y el temor a perderlo todo, el temor a verme despojada de tan inmensa dulzura. Me invadía la gula, aglutinaba todo lo que me ofrecías, por miserable que fuera, porque lo queria todo, todo dentro de mi, queria que fueras una parte mia y no soltarte, y saborearte sin tapujos, sin impedimentos, sin barreras ni reglamentos, y esa gula execrable me llevó a la descomposición.
Toda esa maravilla que compraba, que devoraba, que no queria ceder, comenzo a pudrirse dentro mio, comenzó a invadirme el cuerpo, la mente, el alma. No conseguía dormir sin despertar por horribles pesadillas, no lograba pasar las horas sin convulsionar en temblores, sin desbordar en llanto, sin fantasear con el coma. Y ahi estabas vos, ofreciéndome más, o en realidad no era más, cada vez menos, pero con ello me bastaba, saborear un poco era suficiente para mantenerme cerca tuyo, siendo mi amo, mi señor, y para que no necesitara más que un poco para volverme animal, nula, para no pensar, para retrasar un poco más el sufrimiento, para tapar con arcilla los agujeros.
Pero no es novedad, es aburrido a veces tener tanto poder, y asi fue como terminé desechada. No te lo reprocho, sorprendentemente no te lo reprocho, porque a pesar de mis ansias por tenerte conmigo, otra parte de mi deseaba que te fueras, que me dejaras, que dejara de serte útil, porque ante esta gula no tenia dominio de mi y no podría alejarme por mi cuenta teniendo la minima posibilidad de seguir saboreandote.
Por eso te escribo, para decirte que no te lo reprocho. Pongo en esto todo mi sentir, que ahora es de liberación, de desintoxicación. No sé si te lo agradezco, creo que no me atrevo a tanto, pero si decir que no hay rencor. Aunque nunca lo veas, aunque nunca lo leas, aunque nunca vuelva a importarte, solo quería decir que ya está.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Done
Las letras brotan, palabras, frases, y no encuentro la forma de configurarlas, como si hubiese perdido el sentido de la coherencia, como si miles de voces resonaran pero no hubiera un mensaje claro. Así me hallo hace semanas, intentando hallar un canal de emergencia, una vía alternativa de desagote, temiendo el desborde. Siento un impulso irrefrenable de volcar todo este sentir tumultuoso, tormentoso, pero asimismo no encuentro las expresiones acertadas, solo una opresión, una sensación de desconcierto frente a lo insignificable, insimbolizable, ni siquiera sé si esas expresiones existen, justamente, había palabras para ello, solo que ya no me pertenecen, ya no las poseo. Si, ya está.
Siento que las incógnitas se me hacen cada vez mas cotidianas, incluso en los dispositivos de los que me surtí para evitar esos puntos ciegos, y todo por esa aspiración ridícula por cumplir con mi "deseo". Incontables ocasiones he oído, leído, recordado la frase 'cuidado con lo que deseas', y en ese sentido se ha erigido mi temor a desear, porque el deseo solo tiene una meta, no brinda un medio, no brinda un causa, solo un fin. Y después? Qué hay después de la satisfacción? Qué sucede cuando ya no hay vacíos? Cuando no hay grietas, cuando no hay erosiones, cuando no hay imperfecciones, cuando no hay demanda, qué hay ahí donde antes solo se encontraba una falta? Una llanura, un terreno liso listo para la siembra, pero si ese algo no llega? Si, ya está.
Y es que más allá del cumplimiento, queda el vacío, pero no un vacío explícito, sino un vacío de orientación. A muchos les resultara poco influyente, pero quien se arma de expresiones para simbolizar la vida, nos llena de agujeros de sentidos, dejando solo ese dolor, el dolor de la falta de entidad. Porque nadie te enseña a pensar más allá de la revolución, del derrocamiento, de la libertad, una vez que lo ansiado deja de ser una meta pasa a ser normalidad.. y realmente quería esta normalidad? Si, ya está.
No encuentro la prosa, no encuentro la metáfora ni la poética, porque sencillamente me he quedado muda entre un cúmulo de gritos, me quedé ciega a plena luz, inmóvil corriendo por sobrevivir. Es como si todo lo que fuera mio se hubiera esfumado, escapado, volado por los poros de un modo gradual y silencioso para que no me percatase hasta este momento, en que hago agua por todos lados. Sé que en algún sitio se esconden mis proezas, mi perspicacia, mi retorica, pero es un precio muy caro el que se paga por rendirle honor al ego, tal vez no valga revolver en la inmundicia porque si yo me anulo, si me fragmento, qué me queda? Dónde quedo? Si, ya está.
Por momentos quisiera rendirme ante mis impulsos animales, esquizoides, escindirme de la mente, de los pensamientos humanos, y flotar en una nube de sinsentido donde nada me toque, nada me altere, y convertirme en la pesadilla de los cuerdos, de los civilizados, y rendirme ante la nada que encarna animalía. Y es que parte del dolor deviene de lo significado, no de lo concreto, y si carezco de sentido no me duelen los otros, no me duelen ustedes, no me duelen sus destratos y sus desconsideraciones, no me duelen las carencias de respeto, no me duelen sus promesas, sus halagos ni sus falacias. Mucho tiempo dejé de lado a mi vasallo y me esforcé para volverme eso que siempre supe no iba a alcanzar, incluso en este espacio que es puramente mío, el de las letras, que ahora siento tan ajenas, y que por momentos me avergüenza contemplar, porque me desconozco incluso en las palabras que emito. Si, ya está.
Debería contentarme con el hecho de que algún arcangel, alguna entidad incorpórea dió cabida a mis plegarias, a mis ceremoniales, a mi clemencia de piedad, pero ni ello ni yo pensamos en el después. "Y después? Qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado" reza el tango, pero el tango solo debe preocuparse por el compás del bandoneon. Si, ya está.
Tal vez no sea precisamente útil este desarrollo de mis dudas, porque no se trata más que pura especulación. Lo importante, lo concreto, lo vívido, palpable y maleable es un solo hecho: Si, ya está.
Siento que las incógnitas se me hacen cada vez mas cotidianas, incluso en los dispositivos de los que me surtí para evitar esos puntos ciegos, y todo por esa aspiración ridícula por cumplir con mi "deseo". Incontables ocasiones he oído, leído, recordado la frase 'cuidado con lo que deseas', y en ese sentido se ha erigido mi temor a desear, porque el deseo solo tiene una meta, no brinda un medio, no brinda un causa, solo un fin. Y después? Qué hay después de la satisfacción? Qué sucede cuando ya no hay vacíos? Cuando no hay grietas, cuando no hay erosiones, cuando no hay imperfecciones, cuando no hay demanda, qué hay ahí donde antes solo se encontraba una falta? Una llanura, un terreno liso listo para la siembra, pero si ese algo no llega? Si, ya está.
Y es que más allá del cumplimiento, queda el vacío, pero no un vacío explícito, sino un vacío de orientación. A muchos les resultara poco influyente, pero quien se arma de expresiones para simbolizar la vida, nos llena de agujeros de sentidos, dejando solo ese dolor, el dolor de la falta de entidad. Porque nadie te enseña a pensar más allá de la revolución, del derrocamiento, de la libertad, una vez que lo ansiado deja de ser una meta pasa a ser normalidad.. y realmente quería esta normalidad? Si, ya está.
No encuentro la prosa, no encuentro la metáfora ni la poética, porque sencillamente me he quedado muda entre un cúmulo de gritos, me quedé ciega a plena luz, inmóvil corriendo por sobrevivir. Es como si todo lo que fuera mio se hubiera esfumado, escapado, volado por los poros de un modo gradual y silencioso para que no me percatase hasta este momento, en que hago agua por todos lados. Sé que en algún sitio se esconden mis proezas, mi perspicacia, mi retorica, pero es un precio muy caro el que se paga por rendirle honor al ego, tal vez no valga revolver en la inmundicia porque si yo me anulo, si me fragmento, qué me queda? Dónde quedo? Si, ya está.
Por momentos quisiera rendirme ante mis impulsos animales, esquizoides, escindirme de la mente, de los pensamientos humanos, y flotar en una nube de sinsentido donde nada me toque, nada me altere, y convertirme en la pesadilla de los cuerdos, de los civilizados, y rendirme ante la nada que encarna animalía. Y es que parte del dolor deviene de lo significado, no de lo concreto, y si carezco de sentido no me duelen los otros, no me duelen ustedes, no me duelen sus destratos y sus desconsideraciones, no me duelen las carencias de respeto, no me duelen sus promesas, sus halagos ni sus falacias. Mucho tiempo dejé de lado a mi vasallo y me esforcé para volverme eso que siempre supe no iba a alcanzar, incluso en este espacio que es puramente mío, el de las letras, que ahora siento tan ajenas, y que por momentos me avergüenza contemplar, porque me desconozco incluso en las palabras que emito. Si, ya está.
Debería contentarme con el hecho de que algún arcangel, alguna entidad incorpórea dió cabida a mis plegarias, a mis ceremoniales, a mi clemencia de piedad, pero ni ello ni yo pensamos en el después. "Y después? Qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado" reza el tango, pero el tango solo debe preocuparse por el compás del bandoneon. Si, ya está.
Tal vez no sea precisamente útil este desarrollo de mis dudas, porque no se trata más que pura especulación. Lo importante, lo concreto, lo vívido, palpable y maleable es un solo hecho: Si, ya está.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)