miércoles, 10 de agosto de 2016

Done

Las letras brotan, palabras, frases, y no encuentro la forma de configurarlas, como si hubiese perdido el sentido de la coherencia, como si miles de voces resonaran pero no hubiera un mensaje claro. Así me hallo hace semanas, intentando hallar un canal de emergencia, una vía alternativa de desagote, temiendo el desborde. Siento un impulso irrefrenable de volcar todo este sentir tumultuoso, tormentoso, pero asimismo no encuentro las expresiones acertadas, solo una opresión, una sensación de desconcierto frente a lo insignificable, insimbolizable, ni siquiera sé si esas expresiones existen, justamente, había palabras para ello, solo que ya no me pertenecen, ya no las poseo. Si, ya está.
Siento que las incógnitas se me hacen cada vez mas cotidianas, incluso en los dispositivos de los que me surtí para evitar esos puntos ciegos, y todo por esa aspiración ridícula por cumplir con mi "deseo". Incontables ocasiones he oído, leído, recordado la frase 'cuidado con lo que deseas', y en ese sentido se ha erigido mi temor a desear, porque el deseo solo tiene una meta, no brinda un medio, no brinda un causa, solo un fin. Y después? Qué hay después de la satisfacción? Qué sucede cuando ya no hay vacíos? Cuando no hay grietas, cuando no hay erosiones, cuando no hay imperfecciones, cuando no hay demanda, qué hay ahí donde antes solo se encontraba una falta? Una llanura, un terreno liso listo para la siembra, pero si ese algo no llega? Si, ya está.
Y es que más allá del cumplimiento, queda el vacío, pero no un vacío explícito, sino un vacío de orientación. A muchos les resultara poco influyente, pero quien se arma de expresiones para simbolizar la vida, nos llena de agujeros de sentidos, dejando solo ese dolor, el dolor de la falta de entidad. Porque nadie te enseña a pensar más allá de la revolución, del derrocamiento, de la libertad, una vez que lo ansiado deja de ser una meta pasa a ser normalidad.. y realmente quería esta normalidad? Si, ya está.
No encuentro la prosa, no encuentro la metáfora ni la poética, porque sencillamente me he quedado muda entre un cúmulo de gritos, me quedé ciega a plena luz, inmóvil corriendo por sobrevivir.  Es como si todo lo que fuera mio se hubiera esfumado, escapado, volado por los poros de un modo gradual y silencioso para que no me percatase hasta este momento, en que hago agua por todos lados. Sé que en algún sitio se esconden mis proezas, mi perspicacia, mi retorica, pero es un precio muy caro el que se paga por rendirle honor al ego, tal vez no valga revolver en la inmundicia porque si yo me anulo, si me fragmento, qué me queda? Dónde quedo? Si, ya está.
Por momentos quisiera rendirme ante mis impulsos animales, esquizoides, escindirme de la mente, de los pensamientos humanos, y flotar en una nube de sinsentido donde nada me toque, nada me altere, y convertirme en la pesadilla de los cuerdos, de los civilizados, y rendirme ante la nada que encarna animalía. Y es que parte del dolor deviene de lo significado, no de lo concreto, y si carezco de sentido no me duelen los otros, no me duelen ustedes, no me duelen sus destratos y sus desconsideraciones, no me duelen las carencias de respeto, no me duelen sus promesas, sus halagos ni sus falacias. Mucho tiempo dejé de lado a mi vasallo y me esforcé para volverme eso que siempre supe no iba a alcanzar, incluso en este espacio que es puramente mío, el de las letras, que ahora siento tan ajenas, y que por momentos me avergüenza contemplar, porque me desconozco incluso en las palabras que emito. Si, ya está.
Debería contentarme con el hecho de que algún arcangel, alguna entidad incorpórea dió cabida a mis plegarias, a mis ceremoniales, a mi clemencia de piedad, pero ni ello ni yo pensamos en el después. "Y después? Qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado" reza el tango, pero el tango solo debe preocuparse por el compás del bandoneon. Si, ya está.
Tal vez no sea precisamente útil este desarrollo de mis dudas, porque no se trata más que pura especulación. Lo importante, lo concreto, lo vívido, palpable y maleable es un solo hecho: Si, ya está.

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