lunes, 19 de septiembre de 2011

Omnibus

Corrí y corrí, igualmente siento que no llegué. Busqué (o encontré, no sabria definirlo) plano tras plano para tener el por que de la estaticidad que, aunque intento no fuera, me define. No obstante, entre posibilidad y posibilidad, habia algo en medio que se zafaba y quería dar rienda suelta al después.
No cuenta mucho todo lo que pueda agrupar, ya estoy aqui, mirando como suelo hacer, a mi alrededor y tratando de dilucidar por que siempre me maravillo al verlo. Creo que nunca me cansaria de él, van 7 meses y es como si fuese siempre la misma mañana de febrero donde cada seguidilla de lineas me alejara más de quien creía que era, de mis "convicciones" (por llamarlo de algun modo) y ambiciones, de mis creencias y seguridades, y me llevara a quien sería o seré, todavia no recorri suficiente tramo.
La arboleda me envuelve, de noche es precioso, cruje en mis oidos, abila frente a mis ojos, y con su aliento aclimata mis mejillas. Siento como mi nariz se encoje y chilla. Por momentos deseo un desvío, algo que haga que esta inmensidad me absorba, me deje siempre en la calma que me brinda la serena soledad; que me absuelva de culpas, cargos, replanteos, frustraciones, malos tragos, taduras, prioridades, que me quite de encima la mirada dura y miserable del "qué dirán", el peso de las expectativas dadas, heredades y asi quedar libre, libre de todo aquello que escasamente pueda o, más bien, quiera alcanzar, de todo lo que sin causa propia m reclamo y reprocho a mí misma tardar en conseguir, de todo aquello que inútilmente deseo probarle al mundo.
Sinceramente, así lo quiero, así lo prefiero y así lo anhelo, quedar solo a mi suerte y voluntad, recuperar la capacidad de soñar por y para mí, y volver a ese estado pseudo-nulo que supongo alguna vez transité. Comenzar a caminar por el camino del "TAL VEZ"..

No hay comentarios:

Publicar un comentario