viernes, 10 de marzo de 2017

Azul

Otra vez el alba, otra vez el insomnio, la voluptuosidad, las palabras que flotan en un caudal incontemplable, que escapa a la cuantificación, ante el que me hallo perpleja, inmóvil, desorientada. Quiero ponerle orden, regla, categoría y no lo concibo porque.. Por dónde empezar? Donde proveerá la prudencia, el carácter guía que dé la primera indicación?
Es un estandarte nuevo, un nuevo régimen de luz, de dulzura, pero con serias reservas de que aquella magnificencia quizás solo sea adjudicable a su don de novedad, al desconocimiento de su devenir o a la premura de su aparición. Me entrego no sin cierto temor, al azar, a la bienintencionada obra que me precede y fue ejecutada desde las mas humildes creencias, desde la empatia y el deseo de bienestar entendido y extendido mas allá de mis fronteras. Desde lo crespo, desde lo árido, desde el destierro y el martirio aún clamo por un par de ojos, por un juez qur habilitará y recompensara las largas noches de desasosiego, de nulidad, de  despersonalización y humedad.
Desde mi trono, desde mi lecho, y a traves de los espejos que con temor y sigilosidad me encuentro cada tanto de soslayo puedo chocar alguna vez con ese resplandor azul infinito de la mar, con la insignificancia presente en esa union borrosa con el firmamento, en él y sólo en ese momento me rearmo, me articulo y me pongo de pie, porque el único testigo de existencia se hace corporeo ante la infinita pequeñez de nuestro paso

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