Y me encuentro nuevamente como en el limbo, flotando entre recuerdos, entre rencores y facturas sin pagar, entre presiones y decepciones, así me encuentro hoy.
Paradójica mi realidad ya que era lo que esperaba, el panorama me lo adelantaba, las circunstancias nunca se daban y la desidia crecía. La angustia se apoderaba de mi tiempo de vigilia y la paranoia visitaba mis pensamientos oníricos, yo te conozco, yo me conozco, era un final predecible.
Yo sola me até la venda a los ojos y decidí caminar hacia el abismo, sabía que el risco estaba próximo, contaba inútilmente los pasos hacia la ultima pizca de tierra, hasta tener medio pie en el aire. Quizás suene masoquista mi relato, hasta suicida y de nula autocompasión pero, entiéndanme, no era nada de ello, mi gran problema era que CREÍ PODÍA VOLAR.
Me creí omnipotente, omnipresente, me creí capaz de afrontar cualquier contratiempo, de romper cualquier barrera, de saltar cualquier obstáculo, de pagar cualquier deuda, de llenar cada vacío y de cortar cada silencio, pero no fui capaz de ver el desinterés, la indiferencia, de ver mi relegada posición en la lista de prioridades.. CAÍ.
Caí de forma abrupta, dura y tortuosamente, no alcance a pedir auxilio, a esbozar gemido ni queja alguna. Solo quede en silencio, medio anonadada medio moribunda, extendí las manos en busca de una causa, de un fundamento para tan enorme pesar, para tanto dolor, y solo encontré preguntas: ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde estabas? ¿Qué hiciste? ¿Y AHORA QUÉ?
Me quedo con la garganta llena de tierra, llenándome los pulmones, impedida de hablar, de respirar, de reaccionar siquiera. Solo me queda la inmovilidad, me quedan mis malos recuerdos y éste, uno nuevo en la lista. Me queda mi psique, tan sabia y tan poco piadosa, que repetirá incesantemente, hasta el ultimo de mis alientos, que yo sola me busqué esta realidad, que yo sola alimenté estos utópicos deseos bestiales, sola firmé mi sentencia, fui mi única verduga.
Mi único miedo ahora es no lograr ponerme de pie, el no verme erguida nunca mas. Temo desintegrarme y que las larvas me invadan, que se se lleven con ellas mi carne y me dejen despellejada, temo al dolor del después y al poco alentador presente que solo propone silencio y soledad-
Por el momento seguiré intentando respirar, seguiré parpadeando, y espero no oír a los necrofagos, aunque reconozco que no han de hacerse esperar, ya soy considerada en descomposición, YA SOY CARROÑA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario