No era mucho pedir, mis ambiciones aprendieron a moderarse con el correr de las lágrimas, el vaciamiento de mi alma y mi debilidad emocional que en lugar de acotarse, parece ser cada vez más invasiva en mis espacios personales.
Aprendí a ver de forma menos crítica a las metas cortas, me adecué a ellas, eran mi último bastión, el último pelotón para mandar al campo de batalla. Fui con las armas quizás demasiado a la vista, reaccionando tal vez de un modo predecible o, de no serlo, al menos probable, legible, esperable.
Ya había preparado los distintivos para colocar en el territorio que ambicioné conquistar, pero que a mi vista ya me pertenececía.. PRIMER ERROR.
Ignoré por completo mi percepción de realidad, sumergiéndome en un océano de supuestos y conjeturas teñidas de las mejores intenciones pero poco-probables-de-concreción. Qué puedo decir? Me embriagó, me mareó, me mostró una paleta de colores que ya no sabía que seguían existiendo.. me encontraba inmersa en un sueño eterno del que no podía ni quería regresar;
Estaba mal que quisiera, de una vez por todas, tener la frente en alto y salir victoriosa? Estaba mal crear una lista de próximas metas que podía llegar a lograr? Estaba mal creerme capaz de lograr cualquier asunto que me propusiera? Era erróneo sonreir sólo con recordar? Era erróneo sentir que mis pasos no tocaban el suelo y que, en su lugar, eran saltos entre nubes? ERA TAN ERRÓNEO CREER QUE PODÍA SERME DEVUELTO TODO AQUELLO QUE SUPE DAR EN EL PASADO Y QUE NUNCA FUE RETRIBUÍDO?
ERA ERRÓNEO CREER QUE YA HABÍA PAGADO Y CON CRECES EL DOLOR QUE PUDIERA HABER CAUSADO?
Sea como fuese, aquí estoy otra vez, desgarrada, destrozada.. PERDEDORA. Siento que, aunque me invada un deseo incontenible y una necesidad urgente, ya no puedo volver a entregarme al llanto. Ya lloré, lloré por todas mis artimañas y artificios que he creado para protegerme y que no funcionaron, lloré por todas las ilusiones que me han roto, lloré por cada una de las veces que he caído en el fango, lloré por cada vez que no pude levantarme, lloré por cada nudo que se constituyó en mi garganta, lloré por cada crisis nerviosa, lloré por cada temblor y contracción que afectó a mis pantorrillas y a mi pecho mientras hacía un esfuerzo sobrehumano por volver a respirar, lloré por cada gota de sudor que hubo empapado mi frente mientras contenía la cólera cerrando los puños y apretando los dientes hasta sangrarme las encías, lloré por los amigos que no saben escucharme, lloré por los amigos que perdí en el afán de convertirlos en mis almas gemelas, lloré de bronca, de asco y de resignación al verme otra vez llorando, al saberme vencida, al dar cuenta de mi fragilidad innegable, de mi incontenible manía de querer ser más de lo que estoy destinada a ser, de creerme digna de vivir en paz, de dejar atras el tormento y la desesperación, LLORÉ POR MI CREENCIA ESTÚPIDA DE QUE LA REALIDAD NO IBA A VOLVER A DEVOLVERME CON UNA CACHETADA A MI LUGAR ENTRE LA REPUGNANCIA Y CARROÑA, ENTRE LOS DESPERDICIOS DE QUIENES LOGRAN LA FELICIDAD.
Nuevamente, aunque luché con todas mis fuerzas hasta el último minuto contra lo imposible, no soy más que despojos, soy el vestigio de quien solía ser. Ya no soy Natasha, no soy nada que se le parezca tampoco porque los golpes ya no me fortalecen, me ablandan y me devuelven a la vulnerabilidad que nunca quise poseer..
No hay comentarios:
Publicar un comentario