lunes, 17 de junio de 2013

L dopa

Pensar que hasta hace unas hojas atrás en el calendario creía que el mundo se derrumbaba sobre mis sienes, que el aire parecía poblado de monóxido de carbono, sentía mi garganta cerrarse y mis gritos ahogarse ante la desesperación que provoca una nueva desilusión, una nueva falla en el sistema de ejecución de mis excéntricos modos de enfrentar la soledad.
Resultaba muy remoto en aquel momento atravesar esta fase en la que, si bien no me hallo ni reconozco en el espejo, en mis calzados, en mis ropas ni en las palabras que esbozo, doy por sentado que los actos no son ni fueron ni serán de magnitud semejante para replantear mi existencia completa. Qué ha pasado? Es lo que me pregunto, al parecer cada nueva caída aniquila todas mis facultades en un período relativamente corto y se reordenan, reorganizan y coordinan nuevamente para andar, para deambular, para que la maquinaria continúe funcionando como único fin sin detenerse a analizar hipotetizar o teorizar sobre el por qué.
Asumo, creo que un poco aliviada, que las sucesión de momentos de infortunio, frívolos o no, han impreso dentro de mí un modus operandi aplicable, han establecido un propio plan de contraataque a modo de procedimiento decretado por el comité de crísis. Tengo la impresión de ello ya que no ha transcurrido demasiado entre fin de uno y comienzo de otro, brevemente se presentó otro momento de incógnita, de interrogantes vacíos, de frases sugerentes y de hechos poco concretos. Nuevamente se presentan ante mi una serie de hechos aislados que suponen tener un nexo conductor que me lleva nuevamente hacia el papel culpable, hacia quien pudre todo lo que toca.
Y si los hechos se repiten, y si las emociones se trastocan, si las pulsaciones suben, si el pulso tiembla, si los valores compiten y los juicios se entremezclan al igual que usualmente lo hacen... por qué la quietud? Por qué la calma? Por qué la falta de autocompasión? POR QUÉ LA FALTA DE CULPA?
Creo conocer la respuesta..
Años enteros me he preguntado y repreguntado, revisado, analizado, descompuesto frases en palabras, en silabas, las he mezclado y remezclado, leido entre lineas, redefiniendo por sinónimos o antónimos, desprestigiado y modificado mis formas, mis vocablos, incluso mis reacciones más instintivas, animales, incontrolables desde el punto de vista consciente-racional, y aún así que he obtenido?
Sólo he sido recompensada con mayores exigencias, mayores restricciones y prohibiciones, nuevas ordenes que cumplir, palabras que callar, fábulas que crear y momentos en que llorar. He sido relegada al rincón más oscuro de la habitación, donde debía dedicarme a asentir y sonreir cuando me fuere solicitado, a guardar mis ideas y repetirlas mentalmente para poder volcarlas en papel en los momentos de soledad, a no pelear por lo que creía justo para mí y a creer que "opinión" y "egoísmo" son la misma palabra.
ME ENCUENTRO CANSADA de derivarme hacia el último lugar de la escala de prioridades, de vivir para quien no vive por mi, de complacer sin ser complacida, de acompañar sin ser acompañada, de brindar hasta lo que no tengo y sacar fuerzas de donde no hay por quienes no son capaces ni de desearme "suerte"; cansada de que me quieran sólo cuando me hallo derrotada y desganada, que me odien cuando sonrío o me encuentro feliz, que busquen en mí un "si" cuando solo me devuelven "no", NO SOPORTO SER LA ÚNICA QUE SE ESFUERZA Y AÚN ASÍ SER A QUIÉN CULPAN CUANDO LAS COSAS SALEN MAL.
Es el día de hoy en que, por primera vez en años, tengo la consciencia tranquila. He corrido cuando me mandaron correr, he escuchado cuando me mandaron escuchar, he aconsejado cuando me fue pedido aconsejar, he abierto las puertas de mi casa, de mi familia, de mi intimidad, NO MEREZCO REPROCHE ALGUNO.

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