lunes, 2 de septiembre de 2013

I get it, I'm crap!

A esta altura de las circunstancias me puedo encasillar entre la media o moda o mediana, no me interesa el término en cuestión, de la masa popular para quienes todos los caminos parece llevar tanto a ningún como a cualquier sitio menos el deseado; me hallo atónita y atudida por el escenario, veo incendiarse el telón, aquel que le daba pie al inicio de mis actos en la cotidianeidad de mi existir, ya no hay nada que delimite lo que se ve de lo que hace, y presumo que ese es el meollo de mi ineficacia, de mi falta de mjuicio.
Poco a poco quise probar límites, volver típico lo inusitado y timonear por momentos el rumbo de mi porvenir, utopianamente mío el anhelo siquiera de poseer el control, de controlar los índices de riesgo y caer de brazos abiertos y ojos bendados hacia un "No sé".
Será que invertí demasiado tiempo pasado en forjar algo que ahora no llega? Será que me apresure por demás en asemejarme a algo que no quiero ser? Será que el plan que repito entre mis lóbulos noche tras noche, el cantito y el recitado de versos que incesantemente intento memorizar no quiere concretarse al despertar cada mañana? ESTOY ERRANDO?
Día con día durante 4 lustros he de hacer imágenes mentales, pero no de mis propios sitios de ambición, de las propias zonas de confort, de las necesidades a cubrir para la subsistencia, sino que se ancló entre las murallas de mi Yo el condicionamiento simple:
Mí                   | haciendo

Papá
Mamá
Abuela
Abuelo
Tíos
Amigos/as        | Reaccionando
Novio/a
Sexo
Maestros
Profesores
Cosmos

Qué clase de biología sobrevive a un esquema tan cerrado? Cómo es que queriendo conformar a todos no se logra satisfacer a ninguno?
Quisiera encontrar un mantra, un epígrafe, medio renglón o al menos una letra o signo o símbolo que me marque que al menos una marca he dejado, que no fui tan desechable, tan descartable e utilizable, que salvé una vida, que dí vía libre a una idea, abrí un pulmón, dejé una gota de sangre correr, iluminé un rincón, le puse voz a un sentimiento, contuve una emoción, dí vía libre a una fantasía, giré una llave, dí el envión para subir un escalón.
En la carrera por la felicidad agena, la narcisista se hace a un lado, se marcha quebrada y cansada de luchar contra la ambición inconcretable de obtener satisfacción por via de terceros.
Solo queda un terreno árido e infértil donde nada volverá a brotar, o de no ser así, sin paciencia ni fortaleza suficiente para revivirlo.

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