Es la primera vez en meses de confinamiento que quisiera no estar donde estoy, en el lugar en el que estoy, en el cuerpo en que estoy, en lo crónico. Y no tiene que ver con una cuestión vincular, o tal vez, pero no en el sentido más habitual respecto a roces y hostilidades con otros, eso podria considerarse que se encuentra "estable".
Hace meses, u años incluso, que siento que estoy dentro de un sueño que se extiende ad infinitum, con una trama que parece no agotarse por mucho que intente mover o intercambiar los elementos. Siento que ciertos valores estan bien puestos, y de repente de un modo y otro termino contra la pared, frente a un muro inquebrantable. La diferencia, quizás, sea que antes lo consideraba un desafío, o un llamado a la curiosidad, era un enigma a resolver, pero ahora solo me frena, me aleja. Me frustra, porque haga lo que haga siempre termino siendo la perdedora, la caída, la descartada, o la villana, la cruel, la insensible, la insensata. No importa el mote que pese sobre mi, siempre estoy del lado antagonista, como si fuera quien busca causarse un dolor, y aunque puede que, de una forma muy retorcida, haya algo de verdad en esos juicios, no puedo calzarme un saco que no me cabe. Porque no son acciones aisladas, estan todas ligadas, contextuadas, en un relato historicamente marcado por el sufrimiento, por la deslealtad, por la desconfianza y la traición, y sin embargo parezco ser la única que lo recuerda... tal vez porque soy quien lo sufrió.
Y no es una victimización, son los hechos fríos. Y no puedo evitar que mis ojos se nublen, y la quijada tiemble, mientras que la piel de las mejillas tira y arde, pero no tengo más fuerzas. Me siento un mongol frente a la muralla china, hay tanto que desconozco, tanto que no entiendo, tanto que no sé, un poco porque me fue ocultado, y otro poco porque me niego a conocer algo mas, porque toda novedad es una posible puñalada, varias de mis heridas remiten a actos de curiosidad, "no preguntes sobre lo que no queres saber".
Hoy vuelvo a una caída, una muerta, una inexistencia, porque no sumo ni resto, porque no soy digna de actos de amor, ni de respeto, ni siquiera de engaños, soy tan nula que no existo. Y ya me cansé de explicar, y justificar, de atar con alambres las dos o tres acciones buenas y aisladas para crear una trama fantaseosa. Lo único positivo será que me dan ganas de salir, de andar por otros lugares, de hacer lo que siempre quise y me detenia la posibilidad de compartir, de ser dos, de andar acompañados. Me tocará trabajar y retomar todos mis proyectos inconclusos, hacerme cargo y correrme del lugar, hablar desde mi palabra para dejar de ser hablada por él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario