Sensacion extraña si las hay, hubo en el dia de hoy una revuelta especial, como en cada encuentro en el que todo aquello que uno intenta guardar sale a la luz, quizas no a la luz de los otros, pero si para uno. Pensamientos que uno cree olvidados/superados renacen, afloran de los escombros.
Semanas pocas pasaron desde esa vez en que nuevamente, como muy a menudo sucede, el espacio onirico me nutre de pensamientos arbitrarios, de sensores alertas que esperan confirmarse o refutarse con el pasar del tiempo de vigilia. Asi fue como, no mucho despues, ese sensor de cambio estuvo en lo correcto. Lo extraño es que, esta vez SI era un sensor y no un deseo, no era reflejo de algo que fuera preciado o de algo que quisiera dejar de carecer, que quisiera poseer, todo lo contrario, fue solo un aviso, una notificacion de lo que sucedia.
Por momentos me invade la confusion, la desidia. Es un momento que por mucho tiempo imagine una y otra vez, aquello que anhelaba y hasta tenia ciertos movimientos ensayados en mi cabeza con una precision implacable. Imaginaba el despues, imaginaba mi vida (que por entonces estaba aun mas flagelada) entera como antes, soñaba con ilusionarme y soñar, con volver a ilusionarme. Pero, aun asi, ahora ya no lo esperaba, ya habia tenido un periodo de reacomodacion, de aceptacion y resignacion donde deje mis ilusiones de lado para apegarme a la realidad, cruda e hiriente realidad: NO VA A VOLVER. No iban a volver las risas, los sueños compartidos, no iba a volver todo lo que me hizo tan feliz, tenia que hacerme de mi misma, aprender a caminar sola, debia redescubrir un YO sin un otro, debia aprender a compartirme con la soledad.
Contrariado es lo que me sucede ahora, que a pesar de todo aquello, de todo lo sufrido y lo aprendido, de todos los malos tragos que me costo conocerme, de las 20mil readapataciones de mi misma que conoci, hay una disputa entre los polos de mi cerebro y la sed de mi alma, la sed de que si haya un otro de quien depender. Vuelven a mi, sentimientos que creia muertos, y la sonrisa que nace se acompaña de las ganas de sollozar. Me contengo, pero creo que no aguanto, se ahogan en mi las cientos de lagrimas que ahora tienen fundamento de salir, de fluir y de salar mis mejillas, salir a buscar respuestas, respuestas al por que de todo esta encrucijada en la que me entierro nuevamente, como si no tuviera suficiente que afrontar.
Un problema mas se suma a esta ontaña de estiercol que me sigue donde quiera que vaya, esta mochila que no logro soltar de mi espalda, a todo ello se suma el no saber, no se si quiero o no quiero, no se si rio o si lloro, pero lo peor es que se que no le hace bien, no me hace bien a mi, tampoco lo hara a quien lo perciba, no me quiero volver a confundir, no quiero volver a caer, no quiero volver a sufrir..
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