Muchas veces en este período de tiempo me sentí con ganas de escribir, o en realidad, me cruzaba una sensación, más del tipo "emocional" por su falta de palabras, que precisamente me empujaba a escribir, pero llegado el momento no abría el block de notas y simplemente me encontraba al cabo de un rato haciendo otra cosa. Nada demasiado interesante, ni demandante, ni urgente, sino simplemente siguiendo, andando. Y es algo muy cotidiano ahora, pasar, andar, sin que nada signifique demasiado, sin que nada caiga como signo en búsqueda de un sentido. Soy una victima de la pragmática, puede ser.
En otro momento de mi vida hubiese creido que esta es la peor de las tragedias, o una traición a mi esencia, como si el dolor perpetuo fuera una personalidad, o una especie de designio, destino único y final. Creo que la clave es la cantidad de años, y lágrimas, y sudor y sangre que se escapan como granos de arena entre los dedos. Llegó un momento en que miré hacia atrás y todo eso en lo que me endulzaba me resultaba vergonzoso, o ajeno en algun punto. No quiero convertirme en un alma en pena, no quiero hacer un duelo eterno. Y si bien puede ser que me comporte como una viuda recién inaugurada, no quiero dejar que ello me defina. No soy dolor, no soy sufrimiento, no quiero que eso sea una marca de mi identidad.
Tengo un nombre, una historia, marcada por el flagelo, el dolor y la soledad, pero no es hacia donde quiero ir ni donde me quiero quedar. Por primera vez en mucho tiempo puedo ver hacia adelante, quiero imaginarme en unos años. Aunque la felicidad sea una promesa corrupta y minada de subjetividades y azar, al menos quisiera soñarla, imaginarla por momentos, y figurarme ser más allá de las cicatrices.
Lo único desfavorable del asunto es que la no-depresión nunca deja buenas frases, sin excepción suena a coaching ontológico, parecen un puñado de frases de sobre de azúcar desparramados en un formato más largo. Creo que por eso también me resistía a escribir, todo parece artificial y hecho de carton pintado. Y lo será hasta que me acostumbre, es un tenor que desconozco, una cotidianidad en la que me siento extranjera, aunque la fachada es más o menos la misma, me siento ajena entre las paredes de mi propio cuerpo. Hay una idea que me da vueltas en la cabeza pero ya no tengo cómo conectarla con el hilo de esta narración.
Supongo que hay algo que todavia me detiene en algun punto, es que yo no dejé de querer, y de esperar en algun punto, pero no voy a hacer nada al respecto, y no tengo más remedio de avanzar, y de desatarme como yo fui desatada, de descartar como yo fui descartada, para desconocer como fui desconocida, de poner un muro en esa dirección y continuar por otro camino. Y por eso volvi a escribir en este, porque es mi lugar, independientemente de quien pueda acceder, y fue mio desde antes, y asi como yo nunca renuncié y nunca me solté, ahora me apropio de mí, de mi cuerpo, de mis sentimientos, de mis pensamientos, para ser yo la agente de mi propio porvenir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario